domingo, 2 de octubre de 2016

DANDO NOMBRE A LAS ESTRELLAS





DANDO NOMBRE A LAS ESTRELLAS



Una vez, para mitigar un terror nocturno,
un padre le cuenta a su hija cómo las estrellas
que tomamos como símbolos, realmente son:


Osos, arqueros, soberanos,
tan claros a la vista como satélites
vistos desde la ventana de un primer


descenso. “¿Y la Osa Menor es
un pequeño oso en lo alto salvaje?”
“Absolutamente”. “Y no es que el ojo


se lo invente?” “Por supuesto.”
Resolviendo el enigma bajo el cielo
de la tarde, ella nunca vio su volumen, ni una pata.


Años más tarde, el padre lee un poema
en un libro donde su hija describe
cómo los tres lunares en el muslo de su amante


son la constelación de un arquero.
Palabras de pura invención, dice ella,
la mentira de un poeta. Él advierte los enérgicos


arpegios de su mano sobre
su muslo. “Absolutamente”, dice,
y “Por supuesto.”


Si llegara uno a dudar del otro,
ambos saben que no pueden ser corregidos.
Mientras nos planteamos ecuaciones encendidas


de creencias para las que nos mantenemos falsos,
¿y por qué no hay una mentira
que un hombre no le diga a su hijo?




Mookie Katigbak- Filipinas




_________________________________________________


Mookie Katigbaky  Nació en Manila. Publicó El eros apoderado, en 2008. Premio Palanca y Premio a la Prensa Libre de Filipinas. Incluida en la antología de poesía contemporánea filipina Bajo la tormenta. Es editora de Metro Serye.
Se pregunta Katigbak: “¿Puede la poesía sobrevivir en un mundo globalizado donde puede parecer tan superflua y anacrónica como una carta de amor en la era de los mensajes de texto, o como el concepto de distancia en la era de Skype? La tecnología como un efecto secundario de la globalización ha alcanzado tales repercusiones sociales que billones de personas pueden declarar sus individualidades simultáneamente y confiar en que alguien allá afuera está escuchando. “La poesía difícilmente puede mantenerse. No puede detener el cambio climático o darles a las mujeres derechos de conducción. La poesía no puede siquiera venderse ella misma. No es una mercancía valorable del modo que nuestros modos de conectarnos son mercancías valorables. Ella no puede ser oída por encima del ruido global de actualizaciones de estado, trinos, imágenes subidas, fotografías públicas, música subida- todo a la nube”.





Fuentes de Documentación