martes, 2 de agosto de 2016

POEMA DE MARÍA LUISA SPAZIANI





Entre silencios y palomas alta volaba
nuestra Parma, un sueño de Chagall.
Nos salían al encuentro las palabras
nuestras, pero de otros mundos.



Apretar tus manos era besar
trenzas de manos tendidas desde siglos.
Confluían en ti, absorto embudo,



sombras, sardanas, gigas. Yo lo sé,
lo vi en ese instante: fue un relámpago.
Te fulminó un mensaje misterioso.
Todo es ilusión, un dibujo de Escher,
¿un laberinto? ¿o un misterio de gozo?



María Luisa Spaziani- Italia




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Fra silenzio e colombi alta volava
la nostra Parma, un sogno di Chagall.
Venivano a trovarci le parole
nostre, ma d’altri mondi.



Stringere le tue mani era baciare
trecce di mani tese da millenni.
Confluivano in te, pensoso imbuto,



ombre, sardane, gighe. Io lo so,
fu allora che lo vidi: è stato un lampo.
Ti fulminò un messaggio misterioso.
Tutto è illusione, un disegno di Escher,
un labirinto? o un mistero gaudioso?


María Luisa Spaziani- Italia


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María Luisa Spaziani (Italia, 1924 – 2014). Fue incluida por Ungaretti en una antología de poesía italiana publicada en 1949. Ha traducido a Sully-Prudhome, Charles d’Orléans, Jean Racine, Marguerite Yourcenar y André Gide. Es autora de importantes ensayos sobre Ronsard y sobre el teatro francés. Ha obtenido importantes premios nacionales e internacionales. Sus libros más importantes son: Le acque del sabato (1954), Utilità della memoria (1966), L’occhio del ciclone (1970), Transito con catene (1977), Geometria del disordine (1981), La stella del libero arbitrio (1986), Giovanna d’Arco (1990), I fasti dell’ortica (1996), Poesie 1954-1996 (2000), La traversata dell’oasi (2002), Poesie dalla mano sinistra (2002), La luna è già alta (2006) y L’incrocio delle mediane (2009). En 2012 salió su obra completa con el título Tutte le poesie en la colección «I Meridiani» de Mondadori.
Una fuerte sensibilidad musical y una extraordinaria sabiduría métrica se combinan con un decir exacto y elegante realizando un feliz equilibrio entre la propensión hacia un registro elevado y la exigencia de un tono más coloquial y directo. Su vocación clásica la lleva a rechazar todo tipo de experimentación y a arremeter contra los ídolos agitados por los neovanguardistas, oponiendo a la confusión de las lenguas propugnada por aquéllos, su tenaz monolingüismo al que ha permanecido siempre fiel. Fue nominada varias veces al premio nobel.