domingo, 28 de agosto de 2016

EL NOMBRE DE LA MUÑECA




EL NOMBRE DE LA MUÑECA


Ligera como quien paga sus pecados con un simple picor,

a salvo de la sospecha de caerse.

Despreocupada del largo camino y de la escasa iluminación.

¿Qué hará falta para podar la dureza de esta noche,

además de un pañuelo de papel y de un lápiz?

Así comienza mi estrepitosa soledad que llega hasta el aroma del café;

alejado por completo de la gente, y también cerca de otros,

y de mis amigas.

Entre ellos y yo, tan solo nubes de humo que escapan de sus narguilas;

entre ellos y yo, sus idiomas que apenas conozco;

entre ellos y yo, mi vieja herida en el corazón me recuerda que, al fin y al cabo, somos seres desgraciados.

Me repliego sobre mis nuevas, viejas y mortales heridas como un caracol cuidadoso y frágil

y rasco mi corazón para que así parezca que está acompañado.

¿Hay alguien, en esta desapacible noche y entre esta gélida gente que sepa leer los posos de una taza de café?

¿Hay alguien que haga algo bien aparte de este parón intencionado?

La lluvia está mojando los escaparates, algo no habitual por estas fechas.

No sé si se trata de la lluvia o si es mi invierno interior que saltó al cristal de los ojos;

quizá sean aquellos hombres y aquellas mujeres de nieve que están terminando

con las ascuas de las narguilas.

Abandono mi concha y remo hacia las palabras; ida y vuelta.

Hablo con mis amigas manteniendo la cordialidad de su sabor y nos reímos;

ellas me hablan de lo que sostiene la tristeza de su aroma.

Pienso en mi pañuelo de papel, que trocó su repugnante utilidad para poder escribir en él.

El papel tiene su destino y los textos, también.

Nadie le pregunta al papel sobre qué forma va a tomar; ¿quieres ser un cometa de colores en la mano de un niño novato o un libro o un rollo de papel higiénico?

Nadie pregunta a un texto, si el viento se lleva el sombrero; “¿hacia dónde se dirige el sombrero?”

Engalané con flores ambos lados del camino del «texto blanco» puesto que yo tampoco pregunté hacia donde se dirigía el sombrero,

y me enseñaron el nombre de la muñeca.





Nassima Bousselah- Argelia
Del poemario "Un hombre, su mujer y un planeta"




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Nassima Bousselah, nació en Constantine, Algeria, en 1979.

Ganadora del premio Presidente algerio.

Ganadora del Premio cultural de Dubai.

Ganadora del Premio del Estado de Qatar 2013/2014.

Profesora de Literatura árabe en la universidad de Qatar.

Tiene 7 publicaciones en árabe, incluyendo 2 libros de poesía y una novela corta. Es coatura, junto con Ali Al-Damshawy, del libro de poemas Un hombre, su mujer y un planeta.





Fuentes de Documentación