domingo, 22 de noviembre de 2015

MIENTRAS TODO DUERME...




MIENTRAS TODO DUERME...

Mientras todo duerme,
honda,
pesadamente,
sin pesadillas,
pero sin sueños,
como organismos de alquiler
con vacancia pagada,
sin misión,
en tanto en el silencio que arrebataste
todo lo insignificante pierde su imagen,
los de la casa,
la calle,
la ciudad
y el farol
al que le da igual
bajo qué ángulo echa su luz
y en qué dirección hace girar las sombras,
en tanto el frío se infiltra
por las grietas del pensamiento
y tu vida parece
irreal y real al mismo tiempo,
tú pones música,
llenas la copa con el licor de los recuerdos
y vuelves a dar vuelta la página,

Mientras todo duerme
y trata de acurrucarse en sí mismo
tú sales
de tu prisión personal
y me escribes
al fin del mundo,
al otro extremo del planeta,
allí donde siempre es de mañana
cuando tú ya estás de noche,
y completamente al revés,
allí donde dejaste caer un collar de perlas
que alguien,
acaso desconocido,
de paso recogió
y contento se puso
sin pensar en el dueño
y su risa perdida.

Mientras todo duerme
sin la menor idea
de que justo por eso
abres tus ojos profundos
y las casillas secretas de tus pensamientos
postergados
envías un mensaje
a zonas que no te abandonan,
a un mundo congelado
de cálidos vientos pasados
y señales junto al camino
casi borradas,
allí donde te dejaste
al irte para encontrarte...

Mientras todo duerme
tú velas por mí,
el que otrora fue,
el primogénito
el único que es,
desterrado a precipios traspasados
a partidas forzadas,
a casillas y casilleros ocultos
por los recodos de la fortaleza frágil
que tiembla
ya al respirar
y qué decir del ventarrón,
de las tormentas y de los truenos,
te adentras por los recintos
que tú mismo arreglaste
creyendo que iban a ser la última morada,
áquella en la que se muere
definitivamente,
por voluntad propia,
y de una vez
para siempre...

Como en una complicada función
mal dirigida
todos tus personajes
salen juntos al escenario
y cada uno dice su texto por su parte
sin fijarse en la trama principal
y en las reglas generales de la dramaturgia.
Cada uno dirige
sus movimientos hacia tí
sin darse cuenta de que tú
ya no eres el autor del guión
ni el que determina el día
del estreno
y el número de las subsiguientes
funciones,
que es otro el que maneja los hilos,
detrás del telón,
completamente invisible,
implacable y mezquino.

Mientras todo duerme
sin la menor idea
de los acordes y de las notas
que llenan tus horas después de la medianoche
ni de las palabras
que inscribes en el infinito vacío
por la pantalla salvadora,
tú con imágenes pretéritas
y vagas nociones del futuro
recalientas el corazón cansado
que desearía descongelarse,
ensanchar los vasos sanguíneos
acelerar la circulación y captar el ritmo,
y le pides que deje de jugar
que te deje en paz
y que se parta en dos voluntariamente
mientras todavía tiene fuerzas para ello.




Duška Vrhovac- Serbia
Traducido del serbio por Silvia Monrós de Stojaković




Fuentes de Documentación

4 comentarios:

Mabel Escribano Usero dijo...

Precioso poema. Muchas gracias por la belleza

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Mabel, un fuerte abrazo...

Besos
Ana

Jael Uribe dijo...

Increíble poema. Me encanta!

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Jael, por venir y brindar tus palabras.

Besos
Ana