lunes, 2 de noviembre de 2015

LA RED




LA RED

Ella conserva el juego de memoria
como talismán para no enamorarse
y cada noche trepa por la misma ventana
al mismo jardín con el arco de rosas—
sin rosas; y la serpiente blanca muerta también;
nada más que arbustos siempreverdes y grama y agua
y el enrejado de alambre que la atrapará al fin.



Fleur Adcock- Nueva Zelanda


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Fleur Adcock (1934)
Poetisa neozelandesa. Nació en Papakura, y desde los cinco años asistió a varios colegios en Inglaterra, donde su padre fue profesor de adultos. De vuelta a Nueva Zelanda, estudió en la Universidad de Victoria. De 1958 a 1963 fue profesora y bibliotecaria pero, desilusionada de la vida neozelandesa, emigró a Inglaterra. Ocupó un cargo auxiliar en la biblioteca del ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth hasta que en 1979 se dedicó por completo a escribir. Su primer libro de poemas, publicado en Wellington en 1964, fue El ojo del huracán, parte del cual se reeditó con el título de Tigres (1967). Estos libros ya fijaron un estilo irónico, lúcido y sereno, que ha seguido empleando para describir temas personales, sociales y políticos, en libros tan bien acogidos como Enfocado (1977). En su Libro incidental (1986), escribió brillantes poemas sobre la infancia y los hombres. Las materias que desarrolla en Zona temporal (1991) van desde cuestiones domésticas a problemas políticos actuales, como la vuelta a la democracia de Rumania en 1989, y el apoyo a causas ecologistas, como la oposición a la energía nuclear. El ingenio mordaz de Adcock, templado a base de soltura técnica y elegante precisión, la convierten en una poetisa sumamente amena. En 1983 se publicaron sus Poemas selectos.  © M.E.




Fotografía: Retrato de la autora.


Fuentes de Documentación


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Exelente y sutil...
Pere

Ana Muela Sopeña dijo...

Muchas gracias, Pere, por venir y dejar tu huella en este hermoso poema de Fleur Adcock.

La verdad es que es un poema muy delicado. En tan pocos versos la autora ha sabido recrear un mundo entero...

Un beso
Ana

Ronald Bonilla Carvjal dijo...

Es un buen poema, un cierre espectacular, aprecio la síntesis y el buen decir para dejar esa sugerencia, casi irónica, abrazos

Ana Muela Sopeña dijo...

Ronald, me alegra que este poema breve te haya gustado. La verdad es que en pocos versos dice mucho.

Abrazos
Ana