jueves, 8 de septiembre de 2016

CIRENAICA DEL TRANSEÚNTE...



CIRENAICA DEL TRANSEÚNTE…

He aquí mi pájaro, y la historia de una alegría
que de mi corazón se asoma
para iluminar el encanto del patio
del balcón de mi pájaro un cielo se va,
mirando hacia su asombro
deja escapar su azul,
el pájaro de agua se escapa de la herida de una nube,
de su balcón extiende sus manos
abrazando el silencio
y una efímera historia.
El pájaro que cayó herido
en su palma lloró,
y cuando se mojó con el éxtasis del calor
aleteó y voló.
El pájaro lloró sobre el ciprés,
y sus alas las borró la brisa de las rosas últimas,
lavó los sueños con el asombro
y se fue hacia la luz como una fuente que se despierta de su hechizo,
para volar hacia las estrellas.
El pájaro se ocultó tras el sol
el espejo revela su historia.
Y Yasser
se ilumina desde los tronos del alma
con sus espléndidas preguntas,
sobre los niños que atraviesan la niebla, mantiene
su conversación con el espejo
que refleja estrellas cuya luz se proyecta
sobre la tarde del palmeral,
traspasa la extensión
y la luz florece.
Y con poca tinta dibuja el amanecer,
un pequeño mapa de su corazón
un mar
y una rosa a la espera de un rincón para la tinta…
y va recogiendo su luz de la dispersión del aire
Yasser,
siempre se libera de su sombra,
sueña con el sol
que se esconde en la sedición de sus dedos
para sacarlos del frío de las campanas,
y pasar después como un arroyo
que moja las sombras del corazón.
Crece el sol,
explora su cuerpo,
baña algunas espigas en un pequeño jarrón,
baña un himno con el viento.
El cielo se inclina sobre la blancura de sus cuentos,
Yasser
es la flor del granado que fluye en lagos verdes,
tulipanes de montañas lejanas,
una profunda blancura que abre transparentes mapas.
y siempre mirando atrás, olvidándose de su silencio,
de la luz de sus asombrosas palabras,
olvidándose de su sueño en una barca
que sobrevuela los límites de la luz,
y el latido de la lluvia en los cuerpos se despierta.
Con el amarillo de las margaritas dibuja
un sol que vigila el aire
que abraza su blancura,
que abraza las estrellitas cuando se reclinan
sobre su mano,
y que abraza al pájaro que lloró…
y finalmente duerme.
Sueña el aire con un cielo pequeño que florece
sobre el amanecer de su balcón,
y con el pájaro que inspiró la noche incitó al corazón a liberarse,
y sonrió.



Zohra Mansouri- Marruecos


Fuentes de Documentación