sábado, 14 de junio de 2014

SOLEDAD


SOLEDAD


Soledad es simplemente
ese viejo marinero que nos habla de las serpientes del sur

Es simplemente esa plegaria que se pronuncia
al pasar cerca de un mendigo.

Soledad puede ser
cualquier lagarto arrodillado;
cualquier ciudad que agoniza poblándose de emigrantes
y de mujeres desnudas.

Soledad yo te invoco.
Y la lluvia danza a mi alrededor.

Sobre todas las cosas del olvido clavas tu aullido de niño muerto
y no obstante,
cada vez que te invoco
sólo me traes el gesto de aquel adolescente que quería morir
bajo los puentes.
Resucitaste una tarde
mientras yo le mentía al joven desconocido y él me hablaba
de una casa extraña
donde los ancianos daban grandes banquetes y ofrecían sacrificios.
Resucitaste soledad.
Conocí entonces el nombre del que me hablaba,
comprendí que la casa extraña
no era sino una vieja palabra cuya ternura utilizaban
mis antepasados para enamorar a las bailarinas del fuego.
Descubrí la mentira del tranvía que devoraba al estudiante.

Y nuevamente Soledad
me levanté contra todas las ventanas del mundo,
contra todas las palmadas dadas en los cinematógrafos.
Me levanté soledad.
Y la lluvia danzó a mi alrededor.






Miyó Vestrini- Venezuela
Maracaibo, junio de 1956


Fuentes de Documentación

2 comentarios:

Amílcar Luis Blanco dijo...

¡Magnífico poema! Tiene ritmo pausado y lánguido, como de prosa y al leerlo se siente como si uno estuviera tomando y viendo instantáneas sobre el tema presentado, la soledad, y es como si fuera tridimensional, como si se escuchara dentro y fuera de quien lee ¡Muy bien! Sólo Eliot, el gran poeta inglés me ha hecho sentir así.

Ana Muela Sopeña dijo...

Muchas gracias, Amílcar:

Me alegra mucho que este gran poema de Miyó Vestrini te haya gustado tanto.

Un fuerte abrazo
Ana