jueves, 2 de enero de 2014

VOY A SACUDIRLE AL DIABLO LOS OJOS TRISTES



VOY A SACUDIRLE AL DIABLO LOS OJOS TRISTES

Voy a sacudirle al diablo los ojos tristes
y a rociar su voluntad con el verso sin protuberancias.

Hace siglos que está enfermo de tiempo
dicen que un día abrió un libro
que lo leyó con la atención desnuda
                                                       y no volvió jamás en sí mismo.

Le duelen ahora la prisa y las canas
las venas
las conclusiones de diario
                                       y termina siempre cansado
muy cansado.

Imperfecto y tardío
se le clava la nostalgia en las mañanas grises
y un sabor a desgracia parpadea en sus sienes.

Pobre diablo asustado
frío como el prohibido amor que le fue concedido
habrá que dejarlo descansar y no culparlo siempre.
Más imperfecto que nosotros araña su ruido fermentado
sin más opción
que la inmortalidad.



Liz Barrio- México


_____________________________________

LIZ BARRIO
(En primera persona)

En México, en el Distrito Federal, en enero. Años de hallazgos, derrotas, tropiezos, aciertos y de amar con pasión la poesía , la música y la danza. De padre, Ángel Barrio, nacido en Soria, España y madre, Rafaela Paredes, oriunda de estas benditas tierras mexicanas. Tengo la dicha de mi hermana Araceli, poeta y entregada educadora, y de mi hermano Rafael (combinación extraña pero acertadísima) entre el doctorado en Física y su esplendoroso despliegue de talento en la pintura y la música. Mis dos hijos, Araceli y Ángel quienes son la magia donde se tejen alma y corazón con todos sus posibles y verdaderos significados.

Un buen día de mi niñez, mi madre tuvo el buen sentido de hacerme tomar clases de danza clásica y posteriormente de danza folklórica. Realizarme como bailarina solista del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández fue la recompensa y el goce que siempre he de agradecer a Dios y, por supuesto, a ella. Teniendo dieciocho radiantes años y sin dejar de lado jamás la danza, comencé a cursar la carrera de Letras Españolas. No fue sino hasta mucho tiempo después que publiqué, junto con otras tres autoras, un libro de poemas (Mañana será poesía, Editorial Miguel Ángel Porrúa, México, 1999). Por el placer que brinda ofrendar la voz cantando, fui parte de varios coros de música clásica teniendo el privilegio de presentarme en el Palacio de Bellas Artes, la Sala Nezahualcóyotl y otros escenarios de espléndida y acogedora atmósfera.

Adoro la noche, el subjuntivo y los perros. He llorado mucho, pero amado más.

Si mis letras logran emocionar a alguien, si como eco y sueño esperanzado tocan el alma del lector, entonces algo habré retribuido. Tal y como otros han obrado en mí con su valiente y florecida sensibilidad y a quieres estaré por siempre agradecida.


Fuentes de Documentación

2 comentarios:

Ronald Bonilla Carvjal dijo...

Muy buen poema, me encantó su aprosamiento sugerente, felicitaciones a Liz Barrios. abrazos

Ana Muela Sopeña dijo...

Me alegra que te guste este poema, Ronald, porque es un poema muy bueno.

Un beso
Ana