miércoles, 30 de octubre de 2013

FÁBRICA DE LÁGRIMAS


 

FÁBRICA DE LÁGRIMAS

Y de nuevo según el informe anual
los mayores resultados de productividad han sido alcanzados
por la Fábrica de Lágrimas.

Mientras el Departamento de Transportes se gastaba los talones
mientras el Departamento de Asuntos del Corazón
latía de forma histérica
la Fábrica de Lágrimas trabajaba en turnos nocturnos
marcando nuevos records
incluso en vacaciones.

Mientras el Centro de Refinería Alimenticia
intentaba digerir una nueva catástrofe
la Fábrica de Lágrimas adoptaba una nueva tecnología
económicamente ventajosa para reciclar
los desechos del pasado
(recuerdos, básicamente).

Los retratos de los empleados del año
colgaban del Muro de las Lágrimas.

Soy el recipiente de los trabajadores de la heroica Fábrica de Lágrimas.
Tengo callos en los ojos.
Tengo fracturas complejas en mis mejillas.
Recibo mi sueldo del producto que manufacturo.
Soy feliz con lo que tengo.



Valzhyna Mort- Bielorrusia


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Hay gente joven que escribe cosas que parecen poemas y luego hay poetas jóvenes, que desde muy temprano dan muestra de un talento fuera de lo común y aunque sus primeras entregas puedan tener aún márgenes balbuceantes algo en su núcleo hace prever una explosión a no mucho tardar y nos deja ya prueba de genio. Seguramente a esta segunda clase pertenezca la bielorrusa (naturalizada norteamericana) Valzhyna Mort, nacida hace tan poco como en 1981 en Minsk. Su primer libro, Soy tan fina como tus pestañas, ya mereció elogios de la crítica en varios países y su primer libro publicado en Estados Unidos, Fábrica de lágrimas, fue recibido en las páginas del New Yorker con estas palabras: “Mort se esfuerza en ser una enviada de su país natal, escribiendo vociferante hasta la alarma sobre su lucha para establecer una identidad clara para Bielorrusia y su lenguaje”. Su último libro, Cuerpo completo, lo ha escrito directamente en inglés. Sus poemas demuestran el doble afán imprescindible: no tanto mostrar como buscar su visión, su lugar del mundo, y ahondar en la búsqueda de esas estructuras poéticas que Denise Levertov llamaba “no reciclables”.


Autor de la semblanza: Martín López-Vega, poeta y crítico literario

 

Fuentes de Documentación

4 comentarios:

Gerònima dijo...

Ostres, sí.
A mi també m'ha agradat molt.

Gràcies per compartir-lo.

Ana Muela Sopeña dijo...

Gerònima, gracias por venir.

Besos
Ana

Carmen Troncoso dijo...

Es un poema vibrante!!

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Carmen, por tus palabras.

Un abrazo
Ana