miércoles, 15 de mayo de 2013

HOJA DE ESPEJO



HOJA DE ESPEJO

Cuando huyes con el sol, se abrasa tu temblor
infantil y los bastidores de reinos sumergidos.
Y el universo en ti es una mariposa de la que se enamora
la muerte y le prepara un mihrab con la seducción
de la negrura, y con la densidad de las palmeras.
El espacio que en mi frente florece lentamente se desvanece.
Así crecen en nosotros los cuerpos,
Y así extiendo mi cuerpo en los túneles de este melancólico vacío.
Resido en los montículos de una pared para ocultarme en el éxtasis
de su creación, me visto con mis grietas antiguas y perezco
me visto con las esquirlas del universo.
La noche enmudeció,
y este tiempo detenido me absorbe,
sueño con desgarrar el universo
y sus vestíbulos empapados de detalles,
sueño con un sol que me quema,
reparto mi cuerpo entre todos los puentes.
Yo soy la hierba poblada de una herida sangrante,
un musgo que los gitanos olvidaron
en las bolsas de los viejos árboles;
quemo mis fuentes, como a un tulipán hizo arder el agua,
me disuelven los lugares, y tan fresco salgo de la telaraña de la noche.
Los sueños caen como las dignas hojillas en su triste,
amarillento color.
Este canto reparte las lágrimas de los rincones,
emprendo mi viaje en el zodíaco que la noche lleva
hacia las estrellas que se quedaron huérfanas,
se durmieron en su iridiscente mihrab.
La noche confiscaba mi memoria,
y este mar, cómo puedo reducirlo en mis ojos.
Para ocuparme de los secretos de los puertos,
revelo el rostro del agua/ crece mi sombra/
los musgos repletos de detalles
y de la melancolía de los años.
En qué memoria cabe este sueño,
Qué cuerpo te satisface, oh hierba mojada con las espinas
y con el exilio.
Una mesa para las palabras,
dibujos en la pared,
y yo me apago en su perplejo silencio.
Sobre un espejo roto dibujo mi rostro,
en cuyas facciones se escapan sus pedazos,
cuento historias sobre los manantiales que me hundieron
en su fuego,
en su inmenso fondo,
y en sus formas que se funden con la noche.
Y cuando se borraron mis puentes por la incandescencia
del espejo,
lloré
y desapareció la mesa,
las líneas perplejas,
y las copas de la noche,
dibujé mi rostro en la muchedumbre de las formas,
y no era mi rostro
sino una mariposa quemada,
una salmodia,
la languidez de un cuerpo y un tintero con sus
aflicciones nocturnas.
Viajando, huelo en sus esplendorosas mortajas
los arrayanes del lugar.
Fuente de lavándulas
es mi herida que un día oculté
en sus ojos.
Ellos se durmieron ahora,
y la lluvia se mojó con el sagrado silencio.
De sus mortajas surgí después.
Cómo treparé al crepúsculo del firmamento
sin quemarme con las nubes
o sin que su extensión se me escape.
Estoy sola,
y las turgencias esconden al señor de las arañas,
hablo con su silencio,
dibujo el puente en los ojos de la noche,
y me voy cual un sueño que no se acaba,
cual un melancólico puerto,
recojo las estrellas en la cintura del cielo,
creo una niña con alas de rosas
y un sueño que en los costados de las palmeras
vagabundea como el viento,
y cuando palpita
me ofrece el temblor
y una niña de bruma.
Repartiré las estrellas entre mis miembros
y desataré en mi corazón los puentes de la ausencia.
Disimulo las sacudidas de la muerte
cuando se extinguen en los encantos de la noche.
Las nubes me ofrecen sus jaimas,
y la muerte es un tulipán que viste el manantial del cuerpo.
Cómo saldré de tu morada
y extenderé mi negrura en tu triste espacio,
sola, cual hierba del exilio,
en las campanadas que siempre anunciaron mi llanto,
y este universo que se hunde en mi cuerpo
es una hemorragia de tulipanes
que se posaron en las tumbas del corazón.
Este cuerpo disminuye
los somnolientos muros en su forma espiral.
Y yo soy la ceniza,
transmigro al espejo
y descubro la violencia del cuerpo.
Mi vacío es una antigua canción gitana
que robaba mi cuerpo
en el que depositaba el himno del agua,
y yo memorizaba su melancolía
hasta que se borraron mis facciones.
 
 
Zohra Mansouri- Marruecos
 
 
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Zohra Mansouri (Arcila, Marruecos, 1961) es una de las voces poéticas
más hondas de la poesía contemporánea en Marruecos, pertenece a la
generación de los ochenta, cursó sus estudios universitarios en Tetuán,
ahora es profesora de lengua árabe en la ciudad de Mequínez.
De sus libros de poesía destacan:
Cántico
Cirenaica del transeúnte.
De Zohra Mansouri dice el poeta Abdellatif Laabi: “Poeta de la
noche, la de las palabras y la del ser, se diferencia de sus colegas
por su voz tremolada, áspera. Sus textos son ascensos dolorosos, a
través de varias capas de opacidad, hacia una hipotética luz. Entre
el abismo de abajo y el de arriba, su conciencia se mantiene como
ingrávida. Hacemos nuestro desconcierto. El poema ha cumplido
con su trabajo esencial.”


Fuentes de Documentación

6 comentarios:

A. Elisa Lattke Valencia dijo...

"...
y este tiempo detenido me absorbe,
sueño con desgarrar el universo
y sus vestíbulos empapados de detalles,
sueño con un sol que me quema,
reparto mi cuerpo entre todos los puentes."

Preciosa forma de contarnos lo que en realidad lleva como ser humano, mujer y por su labor en la que permanece quizá inmersa. Un mundo entero se recoge en su poema. Un Cosmos interior que nos regala para nuestra reflexión.

Gracias Ana Muelas por dejarme tantos poemas que sí deseo leer pero voy leyendo poco a poco y es un placer poner a cada uno todos los sentidos, porque de ello se trata de aprender de otros y conocernos como cuerpo único de este Todo.

Miguel Iñiguez dijo...

No conozco otros poemas de Zohra Mansouri, “Hoja de Espejo” es un poema para leer varias veces, seduce la forma de desprenderse de elementos geográficos para ir rescatándolos constantemente para si. Me llama la atención el uso de “los puentes” que va reordenando y compactando el poema, aferrándose. Un poema en si, que se disfruta, que guardo y que me gustaría subirlo a Estación de acacias, Ana. La resolución de la imagen, un detalle, y podría ser la misma para la entrada en el blog.

Ya me dices

Un abrazo

Ana Muela Sopeña dijo...

Hermosa manera de ver el poema, Elisa.

Te dejo un abrazo grande
Ana

Ana Muela Sopeña dijo...

Hola, Miguel:

Puedes leer más poemas de la autora siguiendo el link de Fuentes de Documentación.

Es una gran poeta de Marruecos.

Besos
Ana

Maria Germaná Matta dijo...

Ana,
Un placer descubrir a esta autora, el poema es extraordinario, tiene un universo interior capaz de trasmitir múltiples sensaciones.
Lo volveré a leer con calma.
Un beso querida amiga

Ana Muela Sopeña dijo...

María:

Un placer que te guste. A mí me parece sensacional, desde luego. Lenguaje y emoción poética fantásticos.

Un beso
Ana