domingo, 28 de abril de 2013

LAS NOVEDADES DEL DÍA



LAS NOVEDADES DEL DÍA

Espero
a que alguien
me pregunte
qué vi, con quién,
dónde estuve.
Entonces abro mi libro de novedades.
¿Quieren oír noticias?
Quién murió, quién se fue,
quién se quedó solo...
¿Podemos
simplemente quedarnos en silencio?
Observemos por la ventana
el último tranvía que pasa...
Me gusta mucho la casa adormecida.
Y cuando las novedades del día
se cubren de polvo.
Yo entiendo,
no es a mí a quien esperaban.



Nika Turbina- Ucrania
Traducción: Natalia Litvinova
1983


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Nika Turbina nació en 1974 en Yalta (Crimea), Ucrania y fue una reconocida poetisa capaz de dejar al guapísimo y trágico Rimbaud como un auténtico viejales.

Según la leyenda familiar, con 8 meses Nika balbuceaba palabras en ruso e inglés. Esto puede no ser muy creíble; las familias tienden a exagerar en estos temas. Yo tengo más de una amiga de la que su familia afirma que con un año hablaban fluidamente, y pese a que todas ellas son muy inteligentes, superdotadas, afortunadamente, no son. Pero de Nika me lo creo. Lo más fascinante de todo, es que después de estos primeros pinitos en el bilingüismo nato, la niña decidió callar, y se tiró un año y medio de enigmático silencio. Por fin, con dos años retomó la comunicación verbal, pero esta vez con una fluidez en ruso que dejó a todos boquiabiertos. Lo más extraño de todo era que no le gustaba mucho hablar, asi que todo lo decía cantando.

Con tres años, pasó del canto a recitar metáforas e imágener poéticas y con cuatro escribió su primer poema. Con seis ya era conocida en todo Moscú. Con 8 años escribe su poema más famoso, en el que afirmaba que "deseaba convertir el sabor amargo de los días en palabras". Y por fin, con sólo diez primaveras, publica su primer libro "Primer borrador" que acopaña de un LP en el que recita sus poemas y del que se vendieron la friolera de 30.000 ejemplares. Nika ya era toda una celebridad en su país.

Rusia es un país que además de frío es tremendamente poético. Poséen una cultura literaria riquísima y en los años 80, los recitales poéticos estaban a la orden del día, siendo los poetas personas encumbrables capaces de llenar estadios de fútbol con sus versos y sus imágenes. De esta manera, la pequeña Nika tenía que ponerse frente a miles de personas y recitaba las desgarradoras palabras que surgian de aquel pequeño y doloroso cuerpecito. Por lo visto, temblaba y lo pasaba sumamente mal, agarraba la mano de su madre y muchas veces estuvo a punto de perder el conocimiento.

Lo más alto de su carrera llegó con el reconocimiento en forma de León de Oro del festival de poesía de Venecia, tenía 11 años. A partir de ahí, todo fue caída.
Nika sufría, y sufría mucho. Según su abuela la niña tuvo insomnio desde los 4 años hasta los 12. En esos años, su familia apenas la recuerda viendo dormir. Tenía asma y le daba miedo quedarse dormida, por si acaso se ahogaba. En esos momentos, decía que los poemas llegaban hasta ella y le daban consuelo y alivio, aunque otras veces, se convertían en pesadillas, y la atacaban con el fin, según la propia niña, de conseguir ahogarla. Sorprendentemente, al cumplir 13, e ir dejando de escribir, volvió a conciliar el sueño.
La vida de Nika, a partir de entonces, se sucede como una buena tragedia rusa. Cuando cualquier otro niño comienza a vivir, a Nika se le fue apagando la estrella.

Con 16 años (después de haber publicado dos libros y haberse ido de gira por EEUU) se fue a vivir a Suiza, y se lió con un profesor y director de un manicomio 60 años mayor que ella, se enganchó a la bebida, volvió a Moscú e ingresa en el Instituto de Cine y Cultura, y pese a empezar con buen pie, -se centra, vuelve a escribir, va a clase- al final no se presentó a los exámenes; en lugar de eso, se fue a Yalta con su novio. Vuelve, pero nada le sale bien, va de un trabajo a otro, bebe, se va aislando de los demás, no escribe y cae en el olvido. La olvidan, y no sabe como llevarlo. La idea del suicidio ronda su mente y en una ocasión, medio en broma, medio en serio, se acaba tirando por una ventana. Aquello le causa problemas medulares y le hace pensar a sus padres en la necesidad de poner a Nika bajo tratamiento psicológico. Como no tienen mucho dinero, optan por la via "salgo al paso" y en lugar de llevarla a un buen médico, le ponen un tratamiento poco efectivo, con el que Nika Turbina sigue tirando. Pero la vida de la todavía jóven sigue su rumbo en picado, con su alcohol, su incapacidad para relacionarse con la gente y su sensación de abandono.

Cierto día de 2002, Nika queda con unos amigos en una casa, mientras estos bajan a comprar bebida y comida, ella se sienta en la ventana con las piernas colgando y vuelve a dejarse caer. Esta vez sería la última. Muere en el acto. Como suele pasar, a partir de entonces vuelve la celebridad perdida, se publica su obra póstuma con un montón de poemas que escribía en la intimidad y que nadie conocía, bajo el título "Para no olvidar".

Siendo niña, un periodista le preguntó una vez que por qué sufría a lo que la pequeña Nika contestó "sufro porque vivo".

A MAMÁ (escrito con 7 años)

Me falta
tu ternura,
Como el aire
para un ave moribunda.
Me falta
el trepidar angustiado
de los labios tuyos

Cuando me siento sola,
me falta la sonrisa
de tus ojos.
Mirándome,
tus ojos lloran.

¿Por qué en este mundo
el dolor es tan negro?

¿Será porque estás sola?
 
 
 

9 comentarios:

Albert Lázaro-Tinauut dijo...

Muy hermoso poema de esta precoz poeta que seguramente era de familia rusa, pero no nació en Rusia, sino en Yalta (Crimea, Ucrania) y está considerada poeta ruso-ucraniana (incluso la versión rusa de Wikipedia dice "poetisa rusa y ucraniana): http://ru.wikipedia.org/wiki/%D0%A2%D1%83%D1%80%D0%B1%D0%B8%D0%BD%D0%B0,_%D0%9D%D0%B8%D0%BA%D0%B0_%D0%93%D0%B5%D0%BE%D1%80%D0%B3%D0%B8%D0%B5%D0%B2%D0%BD%D0%B0).
Gracias, Ana, por este regalo dominical.

Julie Sopetrán dijo...

Un gran poema para su corta edad, no la conocía, se ve que ha sufrido mucho. Gracias por darnos a conocer estos valores. Un beso.

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias por la información, Albert. Ya he cambiado el país. Efectivamente he comprobado que nació en Yalta (Crimea, Ucrania), aunque parece ser que su familia después se fue a vivir a Rusia.

Me alegra mucho que te haya gustado esta publicación.

Un fuerte abrazo
Ana

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias a ti, Julie, por venir...

Un beso
Ana

Ío dijo...


Conocía este poema de haberle leído en el blog de traducciones de Natalia.
Me gustó mucho en su día, y ahora recordarlo aquí y saber más de Nika.
Gracias, Ana; también gracias a Natalia.
Un abrazo grande.

Montserrat.

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Ío, por venir a dejar tu huella. Sí, verdaderamente la vida de Nika Turbina fue muy singular. Es una pena que terminara su vida tan joven.

Un abrazo
Ana

Maria Germaná Matta dijo...

Impresionante vida y biografía que se funden gracias a la poesía.
Besos

Ana Muela Sopeña dijo...

La verdad es que es así. Una vida singular que terminó trágicamente.

Un fuerte abrazo, María
Ana

Anónimo dijo...

Un maravilloso y hondo poema en el que la frontera entre la prosa lírica y la poesía se diluye. Su alma es capaz de traspasar la apariencia de las cosas para expresar lo que a todos rodea pero nadie quiere ver. Gracias Ana por publicarlo. Ojeándo en tu blog he encontrado esta pequeña joya. Gracias por publicarlo.
María Jesús Mingot