jueves, 31 de enero de 2013

YO SOY UNA MUJER: NACÍ POETA



YO SOY UNA MUJER: NACÍ POETA…

Yo soy una mujer: nací poeta,
y por blasón me dieron
la dulcísima carga dolorosa
de un corazón inmenso.
En este corazón, todo llanuras
y bosques y desiertos,
han nacido un amor, interminable,
y un cantar gigantesco;
pasión que se desborda de la tierra
y que invade los cielos…
Ando la vida muerta de cansancio,
inclinándome al peso
de este afán, al que busca mi esperanza
un horizonte nuevo,
un lugar apacible en que repose
y se derrame luego
con la palabra audaz y victoriosa
dueña de mi secreto.
Yo necesito un mundo que no existe,
el mundo que yo sueño,
donde la voz de mis canciones halle
espacios y silencios;
un mundo que me asile y que me escuche;
¡lo busco, y no lo encuentro!…


Concha Espina- España
Poema incluido en la novela La esfinge maragata, 1914.


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María de la Concepción Jesusa Basilisa Espina Tagle, conocida como Concha Espina, miembro de la Generación del 98, nace en Santander (Cantabria, España) el 15 de abril de 1869.
A los trece años comienza a escribir sus primeros versos, y el 14 de mayo de 1888 publica por primera vez en el periódico "El Atlántico de Santander", bajo el pseudónimo de "Ana Coe Snichp".

El 12 de enero de 1893 se celebra su matrimonio con Ramón Gómez de la Serna y Cueto (escritor y periodista de la vanguardia española de su tiempo, inventor del género literario "greguería"), yéndose a vivir a Chile.
En 1898 regresan a Mazcuerras (también llamado Luzmela, Cantabria), escribe su estudio "Mujeres del Quijote" y publica el libro de poesía "Mil Flores".
A lo largo de su vida colabora con diversos medios de comunicación: La Atalaya , El Cantábrico, El Correo Español de Buenos Aires, La Libertad, La Nación, y El Diario Montañés de Cantabria, y otros.
En 1909 publica su primera novela, "La niña de Luzmela"; ese mismo año su marido la abandona y Concha se traslada a Madrid con sus cuatro hijos, marchando Ramón a México.

En 1919 se estrena la obra de teatro "El jayón", basada en un cuento suyo, con poco éxito, y convertida después (traducida al italiano) en ópera, con el título de "L’Innocente", estrenada en Río de Janeiro en 1929, con música de Mignoni.
En 1924 recibe el Premio de la Real Academia Española por "Tierras del Aquilón", la nombran hija predilecta de Santander y le es otorgada la Orden de Damas Nobles de María Luisa.

Candidata al Nobel, es rechazada por un único voto, el de la RAE, siéndole igualmente negada su candidatura para ser miembro de la misma (en aquella época es imposible el acceso de una mujer a la Academia). Recibe, sin embargo, muchos premios de esta institución, y en 1927 se le otorga el Premio Nacional de Literatura.

Concha es una de las mentes más preclaras de la literatura española de la primera mitad del siglo XX, asistiendo a reuniones de intelectuales, dibujantes, y otros poetas y escritores, entablando amistad con Enrique Menéndez Pelayo, Álvaro Pombo, Matilde de la Torre, María Blanchard y Consuelo Berges.
En 1938 es nombrada miembro de honor de la Academia de Artes y Letras de Nueva York y empiezan sus problemas de ceguera, siendo en un primer momento operada y recuperando la vista, que perdió definitivamente en 1940.
Su bibliografía es muy extensa, cuenta una gran variedad de novelas (37, de temática social y ambiente rural), obras de teatro (4), ensayo, viajes, artículos, y tres libros de poesía: Mis flores, (1904), Entre la noche y el mar (1933), La segunda mies (1944).

Toda su obra está motivada por los tipos, costumbres y paisajes de su tierra natal, el folclore, la mentalidad campesina o marinera en contraste con la civilización urbana, normalmente portadora de desgracias y amargura en el idílico mundo natural.
Cuenta su haber con numerosos galardones y premios: Fastenrath (1914), por "La esfinge maragata", Espinosa y Cortina (1916), el Premio Castillo de Chirel (1924), el Premio Nacional de Literatura (1927), por "Altar Mayor", Premio Miguel de Cervantes Saavedra de Periodismo (1949), y el Premio Nacional de Narrativa, en 1950.
Concha Espina muere en Madrid el 18 de mayo de 1955, sus restos reposan en el cementerio de la Almudena de Madrid.



Fuentes de Documentación

8 comentarios:

Antonio Fernández López dijo...

Un drama, el de esta mujer como el de tántas desdichadamente. Se decía que Ramón era y vividor y un vago y que era Concha la que trabajaba y la que tenía talento. Fuera o no verdad, la zancadilla para que no obtuviera el Premio Nobel o la negativa para que no tuvierra acceso a la Real Academia, eso sí son verdades como,puños. Sólo por eso ya sería merecedora de un respeto. Un beso

Ío dijo...

Seguramente sea cierta alguna cosa de estas que comentas, Antonio, por aquella época los hombres (y/o maridos) tenían poder sobre casi todo, incluyendo la vida de su propia esposa, sometida a su voluntad y a la de los otros, hecho que se refleja en el mismo rechazo de la RAE.
Tristemente fue así.

Muchas gracias, Antonio, buen día.
Un beso también para ti.

Montserrat.


Julie Sopetrán dijo...

Admiro su obra, su gran talento, su poesía y su prosa, fue una mujer de cuerpo entero que tuvo que sufrir los desvanes de aquel machismo superlativo de su época. Qué bien que la has recordado en este espacio. Delicioso.

Ío dijo...

Cuanto me alegra, Julie, que te guste Concha Espina.
Dices bien, es una delicia leerla.
Muchas gracias por venir y por tus palabras.
Saludos, buen día.

Montserrat.

Ana Muela Sopeña dijo...

Bellísimo poema el de Concha. Lleno de luz y buen decir.

Una mujer brillante en una época difícil para una mujer escritora. Afortunadamente para un escritor lo terrible no es que no le den el Nobel sino no ser leído y caer en el olvido. Esto no le ha ocurrido a Concha Espina...

Un abrazo
Ana

Elizabeth Pineda G dijo...

Precioso poema, la fuerza, la lucha... Marca con fuego...
"Yo necesito un mundo que no existe,
el mundo que yo sueño..."

Un abrazo!

Ío dijo...

Gracias, Ana, cuanto me alegra que te guste este poema tan y tan bello y especial.
Tienen razón tus palabras, leamos para no olvidar.
Un abrazo muy grande.

Montserrat.

Ío dijo...

Gracias, Elizabeth, me alegra que destaques esos versos y te guste el poema de Concha.
Y gracias por venir, buen día.
Abrazos para ti¡

Montserrat.