sábado, 10 de septiembre de 2011

LOS DEMONIOS LE NACÍAN A ITALIA






LOS DEMONIOS LE NACÍAN A ITALIA





Los demonios le nacían a Italia


en los campanarios abandonados


cada noche que nosotros dormíamos


acurrucados junto a la Fontana de Trevi.






Demonios pequeños como arrugas


en las manos,


que nadie mira


a no ser que el rostro


se contorsione por el terror:


( nuestra máscara de acero


no puede ocultar la sinceridad


de la carne,


última delatora de todas las edades


y cuando su candor palidece,


auténtico nombre de la muerte.)





Los demonios se nos subían por el pelo


y acampaban en nuestras estrecheces,


en los resquicios abiertos al viento


de nuestros besos,


entre las uñas que arañaban


la piel desnuda y mutilada


de nuestros cuerpos,


entre las briznas de hierba


que se nos habían pegado a los dedos.





Rostros seniles con cuerpos de vencejo,


que nadie ve,


excepto en las caricaturas hilarantes


inútiles e irreversibles


del poema.








Rosalía Linde- España


Del poemario "Huesos de ángel"










2 comentarios:

Ángela dijo...

¿senectud? ¿desamor? Me imagino los graciosos demonietes que corretean tratando de luchar contra la eterna belleza de la Fontana...Ligereza...me gusta.

Ana Muela Sopeña dijo...

El poema es tan misterioso que a cada lector le produce una sensación diferente, Ángela.

Gracias por pasar y dejar tu huella.

Un abrazo
Ana