lunes, 20 de junio de 2011

PAVANA DEL HOY PARA UNA INFANTA DIFUNTA QUE AMO Y LLORO




Fotografía de Alejandra Pizarnik



PAVANA DEL HOY PARA UNA INFANTA DIFUNTA QUE AMO Y LLORO

A Alejandra Pizarnik

Pequeña centinela,
caes una vez más por la ranura de la noche
sin más armas que los ojos abiertos y el terror
contra los invasores insolubles en el papel en blanco.
Ellos eran legión.
Legión encarnizada era su nombre
y se multiplicaban a medida que tú te destejías hasta el último hilván,
arrinconándote contra las telarañas voraces de la nada.
El que cierra los ojos se convierte en morada de todo el universo.
El que los abre traza las fronteras y permanece a la intemperie.
El que pisa la raya no encuentra su lugar.
Insomnios como túneles para probar la inconsistencia de toda realidad;
noches y noches perforadas por una sola bala que te incrusta en lo oscuro,
y el mismo ensayo de reconocerte al despertar en la memoria de la muerte:
esa perversa tentación,
ese ángel adorable con hocico de cerdo.
¿Quién habló de conjuros para contrarrestar la herida del propio nacimiento?
¿Quién habló de sobornos para los emisarios del propio porvenir?
Sólo había un jardín: en el fondo de todo hay un jardín
donde se abre la flor azul del sueño de Novalis.
Flor cruel, flor vampira,
más alevosa que la trampa oculta en la felpa del muro
y que jamás se alcanza sin dejar la cabeza o el resto de la sangre en el umbral.
Pero tú te inclinabas igual para cortarla donde no hacías pie,
abismos hacia adentro.
Intentabas trocarla por la criatura hambrienta que te deshabitaba.
Erigías pequeños castillos devoradores en su honor;
te vestías de plumas desprendidas de la hoguera de todo posible paraíso;
amaestrabas animalitos peligrosos para roer los puentes de la salvación;
te perdías igual que la mendiga en el delirio de los lobos;
te probabas lenguajes como ácidos, como tentáculos,
como lazos en manos del estrangulador.
¡Ah los estragos de la poesía cortándote las venas con el filo del alba,
y esos labios exangües sorbiendo los venenos de la inanidad de la palabra!
Y de pronto no hay más.
Se rompieron los frascos.
Se astillaron las luces y los lápices.
Se degarró el papel con la desgarradura que te desliza en otro
laberinto.
Todas las puertas son para salir.
Ya todo es el revés de los espejos.
Pequeña pasajera,
sola con tu alcancía de visiones
y el mismo insoportable desamparo debajo de los pies:
sin duda estás clamando por pasar con tus voces de ahogada,
sin duda te detiene tu propia inmensa sombra que aún te sobrevuela en busca de otra,
o tiemblas frente a un insecto que cubre con sus membranas todo el caos,
o te amedrenta el mar que cabe desde tu lado en esta lágrima.
Pero otra vez te digo,
ahora que el silencio te envuelve por dos veces en sus alas como un manto:
en el fondo de todo jardín hay un jardín.
Ahí está tu jardín,
Talita cumi.


Olga Orozco- Argentina






7 comentarios:

Rossana dijo...

Buenas tardes,
Sabes Ana, nunca podía terminar de leer en calma este poema, ahora, después de tanto tiempo, lo he logrado.
Agradezco la elección

Saludos

Rossana

Ana Muela Sopeña dijo...

A mí este poema, Rossana, me parece impresionante.

Y, como bien sueles decir, Olga Orozco es una diosa de la poesía.

Adoro su escritura.

Besos, amiga poeta
Ana

Rossana dijo...

Verdad que si, Anita
Ella ejerce una cierta fascinación en mi y no digo admiración, porque esto es como piramidal...

Ana Muela Sopeña, te dejo un abrazo grande.

Rossana

Tania Alegria dijo...

Estimadas amigas, excelsas poetas Ana Muela Sopeña y Rossana Arellano: dejo mi saludo cordial y un abrazo amigo al final de la primera entrada que he leído, asombrada con la ancha envergadura del trabajo que estais haciendo en pro de la poesía con piel de mujer. Os deso la continuación de éxito en ese magnífico proyecto que honra la poética de habla hispana.
Sensibilizada por el honor de constar entres las poetas publicadas, os abrazo con respeto, admiración y afecto.

Ana Muela Sopeña dijo...

Tania, es un honor y una alegría tu paso por este espacio. No sólo hay poesía hispana. Hay poesía de otros países...

Gracias por tus palabras tan generosas.

Un beso grande
Ana

Concha Vidal dijo...

Es un verdadero lujo para mí, haber podido leer este poema.

Gracias
Concha

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Concha. Sí, este poema de Olga Orozco dedicado a Alejandra Pizarnik es impresionante.

Muchos besos
Ana