lunes, 17 de noviembre de 2014

ÁRBOLES







ÁRBOLES

Hay que aprender. Los árboles de invierno.
Ese cubrirse hasta los pies de escarcha.
Inamovibles cortinajes.

Hay que aprender la franja
donde el cristal ya humea,
y el árbol va cruzando la neblina
como los cuerpos la memoria.

Y tras los árboles el río,
las alas silenciosas de los ánades,
la cegadora noche azul y blanca
donde hay paradas cosas en capuchas.
Hay que aprender aquí los gestos
inenarrables de los árboles.


Agnes Nemes Nagy- Hungría
Traducción de Rodrigo Escobar Holguín y Vera Székács


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FÁK

Tanulni kell. A téli fákat.
Ahogyan talpig zúzmarásak.
Mozdíthatatlan függönyök.

Meg kell tanulni azt a sávot,
hol a kristály már füstölög,
és ködbe úszik át a fa,
akár a test emlékezetbe.

És a folyót a fák mögött,
vadkacsa néma szárnyait,
s a vakfehér, kék éjszakát,
amelyben csuklyás tárgyak állnak,
meg kell tanulni itt a fák
kimondhatatlan tetteit.


Agnes Nemes Nagy- Hungría


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Nació en Budapest, en 1922. Se graduó en 1944, en la Universidad Péter Pázmány de Budapest, en Letras húngaras y latinas. De 1945 a 1953 trabajó en la revista pedagógica K6znevelés (Educación Pública), luego fue profesora del Liceo Petöfi hasta 1958. A partir de esa fecha se dedicó solamente a la literatura.
Su primer libro de poemas, Kettos uilágban (En un mundo doble) fue publicado en 1946. A partir de esa fecha publicó 21 libros entre poesía y ensayos. Sus traducciones de la poesía mundial y de dramas franceses y alemanes fueron publicadas en varias antologías. Recibió los premios de literatura más importantes de Hungría: el Baumgarten en 1948. el József Attila en 1969 y el Kossuth en 1983.
En 1946 fundó con János Pilinszky y otros escritores la revista literaria Újhold (Luna Nueva), que fue suspendida en 1948 a la toma del poder por el partido comunista de Rákosi. En 1986 la revista pudo renacer como publicación semestral: Újhold éukonyu dirigida por la poeta. En esta forma llegó hasta el número 12 y cesó con la muerte de Ágnes Nemes Nagy acaecida en 1991.
La evolución de su trayectoria poética está signada por una progresiva renuncia a la expresión directa de sus emociones personales, que no desaparecen, sino que se subliman en la descripción de objetos y eventos llevados a través de su palabra a un estado, por así decirlo, de naturaleza viva. Para ello, el lugar que en su obra inicial tiene la valoración emotiva, pasa a ser ocupado en su madurez por la percepción y la intuición conducentes en su intensidad, a la frescura del hallazgo poético.

La poesía pertenece al libro EL REVERSO DE LA LUZ, Cuatro Poetas Húngaros, editado por la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Editorial Orpheusz, Budapest.



Fuentes de Documentación


2 comentarios:

F.E.León dijo...

Llevas razón, Ana, es un poema bellísimo. Muy buena tu labor, hay que conocer otras formas de entender la poesía. Ya supe que en algunos países se le da mucha importancia a los cambios que el clima provoca en el paisaje.

Un abrazo.

Vuelo de noche dijo...

Coincido, bellísimo, "el arbol va cruzando la neblina como los cuerpos la memoria","la cegadora noche azul y blanca",imágenes que se prenden como abrojos a la memoria de la belleza.gracias por este aporte, Ana, saludos de Marta Ortiz