sábado, 28 de mayo de 2011

GRACIAS A LA VIDA







GRACIAS A LA VIDA

Violeta Parra

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dió dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído, que en todo su ancho
graba noche y día; grillos y canarios.
martillos, turbinas, chubascos
y la voz tan tierna de mi enamorado.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y ell abecedario,
con el las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano y luz, alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dió el corazón, que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano,
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto;
así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes, que es el mismo canto,
y el canto de todos, que es mi propio canto-

Gracias a la vida...



Violeta Parra- Chile,



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Violeta del Carmen Parra Sandoval (San Fabián de Alico o en San Carlos, el 4 de octubre de 1917 - Santiago de Chile, 5 de febrero de 1967) fue una cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena, considerada por muchos la folclorista más importante de Chile y fundadora de la música popular chilena. Era miembro de la prolífica familia Parra. El aporte de Violeta Parra al quehacer musical y artístico chileno se considera unánimemente de gran valor y trascendencia. Su trabajo sirvió de inspiración a muchos artistas posteriores, que continuaron con su ardua tarea de rescate de la música del campo chileno y las manifestaciones constituyentes del folclore del país y de Latinoamérica.

Sus composiciones propias han sido elogiadas por críticos de todo el mundo, tanto por su compleja elaboración musical como por sus letras poéticas, ingeniosas y socialmente comprometidas. Sus canciones han sido versionadas por gran cantidad de artistas en Latinoamérica y el resto del mundo.

Los primeros años

Violeta Parra nació el 4 de octubre de 1917 en San Fabián de Alico, al interior de San Carlos, en una humilde casa. Hija de Nicanor Parra Parra y Clarisa Sandoval Navarrete, junto con sus cinco hermanos y dos medio hermanos.
En San Carlos existe una casa ubicada en la Calle El Roble N°535-531 que fue declarada monumento histórico en 1992. La familia de Violeta Parra, en cambio, no concuerda con este dato. En el sitio oficial de la Fundación Violeta Parra se afirma que la folclorista nació en San Fabián de Alico, localidad ubicada al interior de San Carlos.
Su madre se afanaba sobre la máquina de coser para cooperar a la mantención de la numerosa familia.
Hacia 1927, la familia viaja a Chillán. Durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, cientos de empleados fiscales fueron exonerados, y la madre de Violeta hizo lo imposible para mantener el hogar a flote cosiendo infatigablemente, lavando, vendiendo y comprando lo necesario.
Los niños revelaron precozmente su inclinación al espectáculo. Imitaban a los artistas de los circos que se instalaban en las proximidades del hogar. Se disfrazaban con atuendos de papel; Violeta y su hermano Lalo, cantaban a dúo y montaron varias representaciones por la que cobraban entradas a los niños. Violeta empezó a tocar la guitarra a los 9 años, mientras que a los 12 compuso sus primeras canciones.
Realizó los cursos primarios y estuvo un año en la escuela normal, pero abandonó los estudios y tuvo que trabajar en el campo para ayudar a su familia, ya que su padre enfermó gravemente. Los hijos de la familia lucharon por sobrevivir saliendo a cantar en restaurantes, posadas, circos, trenes, campos, pueblos, calles e incluso en burdeles.

Llegada a Santiago

Los problemas económicos se agravaron en gran parte, cuando el padre de familia falleció en 1931. Violeta se fue a vivir a Santiago a los 15 años, invitada por su hermano Nicanor, que estaba estudiando allí. Retomó los estudios en la Escuela Normal de Niñas, donde no se sintió a gusto, porque es el canto y no la escuela lo que le interesaba. Por ello, la abandonó y se presentó en bares, quintas de recreo y pequeñas salas de barrio junto con su hermana Hilda, en un dúo de música folclórica llamado Las Hermanas Parra. Hicieron de este trabajo una fuente de ingresos.
Se casó con el empleado ferroviario Luis Cereceda en 1938, y con él tuvo dos hijos, que también se convirtieron en importantes músicos: Ángel e Isabel, que llegaron al ambiente artístico utilizando el apellido materno. El matrimonio, que vivió temporalmente en Valparaíso, no tardó en presentar inconvenientes, dado el carácter inquieto y lleno de distracciones de Violeta (que cantaba en botes del puerto, se presentaba en radios y se había unido a un grupo de teatro), que no se acomodaban al ideal convencional de esposa casera de Luis Cereceda. Se separaron en 1948. En 1949 nace su hija Carmen Luisa Cereceda Parra. En ese mismo año contrae matrimonio con Luis Arce y en 1952 nace su hija Rosita Clara. En la misma época, editó sus primeros discos junto con su hermana Hilda, para el sello RCA Victor. Se trataba de grabaciones en formato single de canciones populares chilenas, como "El Caleuche", "La Cueca del Payaso" y "La Viudita". El dúo funcionó de manera constante hasta 1953.

Fue posiblemente la soltería lo que impulsó a Violeta a continuar su labor creativa en diversos escenarios de la capital. A principios de la década de los 50, comenzó su extensa labor de recopilación de tradiciones musicales en diversos barrios de Santiago, y por todo el país.
En estas andanzas, conoció a diversos poetas chilenos, incluyendo a Pablo Neruda y Pablo de Rokha. Su hermano Nicanor la estimuló a asumir con personalidad propia la defensa de la auténtica música chilena, en contra de los estereotipos que hasta ese momento se manejaban. Es así como su repertorio, hasta entonces basado en valses peruanos, corridos mexicanos, boleros y cantos españoles, pasa a las canciones más tradicionales del campo chileno, que le permiten descubrir los valores de la identidad nacional como ningún otro artista lo había hecho antes.
Esta labor de recopilación está plasmada en más de tres mil canciones, reunidas en un libro (Cantos Folclóricos Chilenos) y sus primeros discos en solitario, editados por EMI Odeón.


Los primeros viajes

Así, en 1953 grabó los exitosos sencillos "Casamiento de Negros" y "Qué Pena Siente el Alma", que se convirtieron en dos de sus canciones más conocidas. Al año siguiente (1954), mantuvo en la Radio Chilena el programa Canta Violeta Parra, y ganó el Premio Caupolicán a la folclorista del año, lo que le valió una invitación para presentarse en un festival juvenil en Varsovia, Polonia. Aprovechó este viaje para recorrer la Unión Soviética y partes de Europa. Fue particularmente provechosa su estancia en París, ya que allí grabó sus primeros larga duración (Guitare et Chant: Chants et Danses du Chili, editado en 1956, y una serie de canciones grabadas que se editarían en diversas compilaciones posteriormente), que incluían exclusivamente canciones recopiladas del folclore chileno. El éxito obtenido en Europa era inédito para cualquier artista chileno, y Violeta se llenó de inspiración y creatividad.
Sin embargo, en París tuvo noticias de la muerte de su hija Rosita Clara. En 1958 regresó a Chile, y posiblemente para sobreponerse a la tragedia, su actividad artística se multiplicó. Cuatro discos suyos aparecieron en ese mismo período (Canto y Guitarra, 1957; Acompañada de Guitarra, La Tonada y La Cueca, todos de 1958), en la etiqueta de EMI Odeón, con varias de sus primeras composiciones. Acá asomaba la cantante preocupada de temas sociales ("Yo Canto a la Diferencia"), la brillante constructora de décimas y composiciones poéticas ("Verso por Desengaño") y la musicalizadora de poemas ("Cueca Larga de los Meneses", de su hermano Nicanor). Los discos se grabaron con el mínimo acompañamiento de una guitarra de madera, y en la actualidad se encuentran descontinuados, al igual que su álbum editado en Argentina (donde se censuró su polémica canción social "Por Qué Los Pobres No Tienen") y el álbum Toda Violeta Parra, lanzado en 1960.
Además, su actividad artística se diversificó: trabajó en cerámicas, pinturas al óleo y arpilleras. Trabajó un tiempo en un museo de arte popular y folclórico que ella misma fomentó a crear en la Universidad de Concepción y luego viajó por casi todo Chile, ofreciendo cursos de folclore y recitales.

Una chilena en París

Violeta se sentía más apreciada en el extranjero que en su propio país, porque en su patria era escaso el publico que tomaba atención al folclore. Entre 1961 y 1965 residió en Francia, continuando con su intensa actividad artística y constantes recitales, siempre intentando difundir el folclore chileno. Su residencia en París le sirvió para lanzar al mundo del disco a sus hijos Ángel e Isabel, con el mote de Los Parra de Chile, y para continuar con sus grabaciones (el notable disco Recordando a Chile (Una Chilena en París) incluye dos canciones compuestas y cantadas en francés, además de otros temas muy importantes de su carrera, como "Paloma Ausente" y "Arriba Quemando el Sol"; grabó, además, una serie de canciones para el sello Arión, en 1962, que surgirían en diversas recopilaciones con posterioridad). Es una etapa de gran nostalgia, tal como lo atestiguan canciones tan sentidas como "Violeta Ausente".
En 1964, la chilena logró una marca histórica al convertirse en la primera latinoamericana en exponer individualmente en el famoso museo del Louvre.

Escribió también un libro (Poesía Popular de Los Andes) y la televisión de Suiza filmó un documental sobre su trabajo (Violeta Parra, Bordadora chilena), que se constituyó en una de las escasas fuentes audiovisuales que hoy se conservan de la artista.

En este período forjó una firme relación junto al musicólogo y antropólogo suizo Gilbert Favré, el gran amor de su vida, y destinatario de sus más importantes composiciones de amor y desamor ("Corazón Maldito", "El Gavilán, Gavilán", "Qué He Sacado con Quererte", entre muchas otras).
Sus textos más combativos surgieron en esta época: canciones como "Miren Cómo Sonríen", "Qué Dirá el Santo Padre", "Arauco Tiene una Pena", "Según el Favor del Viento" formarían la base de la corriente musical conocida como la Nueva Canción Chilena. Las canciones serían recogidas en las numerosas ediciones de Canciones Reencontradas en París.


El final

La incomprensión del público chileno fue uno de los factores que desencadenó su muerte. El final de su relación con Gilbert Favre, que se marchó a Bolivia en 1966 (originando una de sus canciones más conocidas, "Run Run Se Fue Pa'l Norte") la dejó en un estado de ánimo muy vulnerable, lo fue a ver a Bolivia y lo encontró casado. Las últimas canciones que escribió se reunieron en el notable disco Las Últimas Composiciones, lanzado ese mismo año, grabado junto a sus hijos y al músico Alberto Zapicán, y que incluye sus himnos humanitarios "Gracias a la Vida" y "Volver a los 17", además de otras canciones igualmente importantes y conocidas, como el "Rin del Angelito", "Pupila de Águila", "Cantores Que Reflexionan" y "El Albertío", famosas hasta el día de hoy. En el caso de Gracias a la Vida, además de ser interpretada por otros artistas como Mercedes Sosa y Pedro Vargas, en 1977 las Autoridades de TVN prohibieron su triunfo en el programa La Canción de Todos los Tiempos, mientras que Volver a los 17, fue interpretada por Joan Manuel Serrat en su concierto celebrado en 1990 y muchos años más tarde por otros artistas, como Milton Nascimento y Franco Simone.
El 5 de febrero de 1967, a los 49 años de vida, y tras varios intentos fallidos, Violeta Parra se suicidó en la carpa de La Reina, dejando un legado de esfuerzo y sacrificio a Chile y el mundo. Mientras para muchos resulta paradójico que quién escribiera la canción Gracias A La Vida, todo un himno a la vida, terminara suicidándose sólo un año después de publicarla, otros críticos de su obra ven en las letras, en el estilo de musicalización, los tonos usados y la monotonía de sus temas el reflejo de un estado de animo depresivo y una canción de despedida.

Legado musical

Discografía de Violeta Parra

Violeta dejó una gran cantidad de música inédita, que se ha ido conociendo en el último tiempo. Algunas de sus Décimas Autobiográficas (ya editadas en libro) habían sido grabadas con voz de Violeta, y fueron recopiladas en un Long Play editado por Alerce, en 1976, después se amplió a (Décimas y Centésimas) al igual que un concierto en vivo otorgado en Ginebra (Violeta Parra en Ginebra) y sus peculiares Composiciones para Guitarra, álbumes que vieron la luz en 1999.
Además del gran legado de sus propias grabaciones, Violeta Parra ha sido versionada por una innumerable cantidad de músicos chilenos, entre los que se cuentan Víctor Jara, Quilapayún, Illapu, Patricio Manns, Los Jaivas, Inti Illimani, (que, además de diversas grabaciones individuales de canciones de Violeta, ejecutó la obra de Luis Advis Canto para una Semilla, musicalización de las Décimas Autobiográficas de Violeta). Un tributo rock producido por Álvaro Henríquez y con la participación de artistas como Los Bunkers, Pettinellis, Lucybell, Javiera Parra (su nieta), Chancho en Piedra y Juanita Parra (baterista de Los Jaivas) que vio la luz en 2001 con el título de Después de Vivir un Siglo. Incluso baladistas populares como Myriam Hernández, Gloria Simonetti y Luis Jara han incorporado la música de Violeta en sus repertorios. Gloria Simonetti interpretó Gracias a la vida en el programa La canción de todos los tiempos, transmitido por Televisión Nacional en 1977. Sin embargo, las autoridades de TVN de la época prohibieron al jurado que la canción de Violeta ganara, aunque la interpretación de Simonetti había sido alabada unánimemente por el público.
Pero sin duda lo que resulta un aporte real a la música es el rescate de la tradición musical chilena: el canto a lo divino ("El rin del angelito", "Verso por una niña muerta", por ejemplo), "El lamento mapuche", sus canciones nortinas, sin dejar de lado su gran sensibilidad social en canciones como: "Mazúrquica modérnica", "Rodríguez y Recabarren", "La carta", etc. Por todo lo anterior ella es considerada la madre del folklor latinoamericano.
Cabe destacar en el legado musical de Violeta sus interesantes composiciones instrumentales para guitarra, donde conjuga folclorismo y modernidad.
Una gran cantidad de canciones de Violeta han sido versionadas por sus hijos Ángel e Isabel, mientras que su nieto Ángel Parra Orrego ha editado un disco con las "anticuecas" en 1994, y Tita Parra lanzó una continuación de su trabajo de "décimas", con el título de Centésimas del Alma en 1998.
Fuera de Chile y tanto en discos como en vivo, Violeta ha sido interpretada por destacados artistas como Óscar Chávez, el vocalista de Café Tacuba, Rubén Albarrán en su nuevo proyecto musical, Hoppo! (México), Soledad Bravo (Venezuela), Susana Baca (Perú), la cantante de Aterciopelados, Andrea Echeverri (Colombia), Mercedes Sosa, Charly García, León Gieco, Fito Páez, Pedro Aznar, Alberto Cortez (Argentina), Chico Buarque, Elis Regina, Milton Nascimento y Caetano Veloso (Brasil), Joan Manuel Serrat y Raphael (España), Silvio Rodríguez (Cuba), Joan Baez (Estados Unidos), Robert Wyatt (Inglaterra), Holden (Francia), entre otros.
Violeta es mencionada en el tema Canción Protesta de la agrupación colombiana de Rock, Aterciopelados (en su disco Oye de 2006), dentro de las figuras musicales más representativas de causa y compromiso social, nombrada junto a varios íconos del género; como su gran compatriota, Víctor Jara, además de Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, León Gieco, Milton Nascimento, Joan Baez, Manu Chao entre otros. Vemos además, que la banda de San Francisco Faith No More en sus presentaciones del 4 y 5 de diciembre en Santiago de Chile interpretan el tema "Qué he sacado con quererte". Cabe también destacar que el poeta, cantante y compositor español Joaquín Sabina le dedica el último tema de su último disco: Vinagre y Rosas (2008). La canción se titula "Violetas para Violeta", una libre adaptación de su tema, La carta, que también grabó junto a Mercedes Sosa en su disco "Cantora"...




Fuentes de Documentación

6 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Rossana, qué hermoso poema. Este poema canción lo escuchaba sin parar en un disco de aquellos de vinilo, hace ya muchos años...

Esta canción-poema siempre me dio mucha fuerza y alegría.

Es una alegría que hayas traído este poema aquí.

Besos
Ana

Rossana dijo...

Sabes querida Ana, cuando niña, siempre que leía las décimas de Violeta Parra, me alegraba, porque a ella la veía como una mujer muy fuerte, capaz de vencerlo todo, pero la mató, lo único que puede matar a un alma tan exquisitamente sensible y bellamente sencilla como la de nuestra VIOLA CHILENSIS.
Esa Arma tan poderosa y frágil a la vez, que se llama AMOR.
Un abrazo fuerte, querida amiga, en un Blog como este, no podía estar ausente...

Ranita Azul dijo...

Sí, queridas mías, Ana y Ross, los seres supersensibles y con esa alma maravillosa no pueden pertenecer al mundo, y cómo se les puede entender si el hedonismo lo acapara todo.
El Amor del amor tiene sus matices, pero el primero nos debería bastar porque el otro puede darse adulterado. ¡Y qué bello debe ser morir de amor y por amor, debe sufrirse un montonazo si no se puede hacer nada. La tristeza se da por las cosas tangibles e inmediatas que se pueden conseguir, pero la melancolía es de los imposibles y mata lentamente. Hace tiempo estuve interesada en saber cuántos poetas /isas se habían suicidado por amor y la lista es larga.

Un abrazo chicas. Os quiero. Espero a mis nietos y voy frenando por si la charca se llena de hojas..., pero hay vida, una melancólica realidad que sin mis honestos poemas otras actividades que me gustan, no hubiese sido posible.

Lichazul dijo...

la gran Viola, su legado es maravilloso, y su vida todo un ejemplo de tenacidad, aunque su final fue dramático, todo su bagaje multiplicó con creces cualquier vida terrenal simple.
Ella es una de las grandes Poetas de todos los tiempos en nuestro Chile, junto con Neruda , Mistral, los Roka; así como otros tantos que no tuvieron el acceso a que su creación llegara a las masas o a las elites de la cultura nuestra que lamentablemente sigue en su ombligo metida y cada vez hay más subgrupos que solo se aceptan entre ellos y se potencian entre ellos

besitos Xicas y Felicitaciones por este maravilloso Blog

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Elisa, es un placer verte aquí. Este poema es precioso y, desde luego, Violeta Parra una grandísima poeta.

Recibimos tus felicitaciones con alegría.

Besos
Ana

Ana Muela Sopeña dijo...

Hola Ranita, muchas gracias por acercarte a este poema con tus bellas palabras.

Un beso
Ana